jueves, 27 de junio de 2019

La luz y el color

La luz y el color


La luz es una forma de la energía radiante que nos permite percibir las formas, el volumen y el color de los objetos.


Una imagen no es más que la huella de la luz reflejada por los objetos. Por lo tanto, la fotografía es el resultado de la impresión de la luz que un motivo refleja en la emulsión de una película o en el sensor digital de la cámara.


Sin la luz, la fotografía no podría existir.


El ojo humano percibe la luz como una pequeña porción del espectro electromagnético.
La luz blanca se encuentra formada por todas las longitudes de onda de los colores. Los objetos absorben una parte de los colores del espectro y reflejan otros que son los que perciben nuestros ojos y nuestra cámara.


Las longitudes de onda visibles para el ojo humano del espectro van desde 400 a 700 nanómetros (1 nanómetro = 1 millonésima de milímetro) lo que es una parte muy pequeña del espectro electromagnético. La banda ultravioleta de radiación se extiende por debajo de los 390 Nm y la infrarroja por encima de los 760 Nm. Por esto, no vemos los rayos infrarrojos y ultravioletas.


Espectro solar y longitud de onda.




La luz se propaga en forma de ondas. Estas ondas electromagnéticas tienen una longitud. Se llama longitud de onda a la distancia entre dos puntos correspondientes adyacentes en el tren de onda. La diferencia de color entre los rayos luminosos depende realmente de sus longitudes de onda.

El espectro solar es una pequeña parte del más amplio espectro de las ondas electromagnéticas que atraviesan el espacio.




El ojo humano es un receptor (recibe) y un selector (selecciona), porque absorbe sólo algunas ondas luminosas, no todas. Solo percibimos una pequeña porción de este espectro electromagnético, la que va desde los 400 a 700 nanómetros.

La luz blanca se encuentra formada por todas las longitudes de onda o colores. Los objetos absorben gran parte de los colores de espectro y reflejan una parte pequeña. Los colores que absorbe un objeto desaparecen en su interior por lo que nosotros sólo vemos los colores que refleja.

El color luz y el color pigmento


El color es una sensación. La luz llega a nuestros ojos, se envía la señal al cerebro y este la interpreta. Cada color corresponde a una longitud de onda.

Los modelos de color son sistemas que permiten la creación de un rango de colores amplio formado a partir de una pequeña lista de colores primarios. Estos modelos de color pueden ser aditivos o sustractivos.




Hay que tener en cuenta que el color se encuentra relacionado con la luz y con la forma en que ésta se refleja. Esto hace que podamos diferenciar entre dos tipos de colores: el color luz y el color pigmento.


El color luz


Este tipo de colores son también llamados colores aditivos.


Los bastones y conos de la retina del ojo, se encuentran organizados en tres elementos sensibles. Cada uno de estos tres elementos va destinado a cada color primario, al rojo, al verde y al azul (Red, Green and Blue en inglés o RGB por sus siglas.) Los demás colores complementarios, los opuestos a los primarios, son el magenta, el cian y el amarillo.

La suma de todos los colores luz da como resultado el color blanco.


El color pigmento


Por otro lado, cuando utilizamos los colores normalmente, estamos utilizando lápices de colores, pinturas, tintas, etc.






















Este fenómeno lo definimos como color pigmento, no es color luz. Son los pigmentos que inyectamos en las superficies para sustraer la luz blanca, parte del componente de espectro. Todas las moléculas denominadas pigmentos, tienen la facultad de absorber ondas del espectro y reflejar otras.

La suma de todos los colores pigmento da como resultado el color negro

miércoles, 5 de junio de 2019

Composición y encuadre fotográfico

La regla de los tercios

Se trata de descomponer el campo visual en tres partes horizontales y tres verticales. Obteniendo 9 partes iguales. Ya hay algunas cámaras que poseen esta función integrada. El fin es situar los puntos de mayor interés de la fotografía en las intersecciones de las líneas.

Simetría

La simetría es siempre agradable a la vista. Puesto que se produce un equilibrio perfecto, teniendo como referente el centro de la imagen, distribuyéndose el peso visual de forma igualitaria a lo largo de la imagen.

Patrones

Los patrones y las texturas también son elementos que nuestro cerebro encuentra agradables. Así que puedes aprovecharlos, utilizando todos aquellos que nos rodean. Como la forma de la flores, las baldosas, una alfombra. Puede resultar un elemento muy expresivo para fotografiar.
También se puede utilizar el momento en el que se rompe el patrón, interrumpirlo para destacar un elemento expresivo o contar un historia.

Los detalles

Utilizar los detalles para destacar el fondo. Consiguiendo un contraste de perspectivas, con un detalle en primer plano que sirva para destacar el fondo de la fotografía.

Marcos naturales

Si tienes delante de ti, un marco natural ya sea una puerta, un árbol, la parte de una persona. Que funcionan ya como un marco, aprovéchalo para añadir un marco natural a tu imagen. Sirve para otorgar profundidad a tus capturas y según el marco que hayas conseguido puedes aportar distintos valores a la escena.

Líneas guía

A veces la escena que queremos fotografiar ya tiene líneas que conducen nuestra mirada. Simplemente hay que aprovecharlas, obteniendo imágenes que destaquen por la capacidad de haber aprovechado el entorno

Diagonales

La línea en la composición cuando es diagonal otorga tensión a la imagen. Tanto los triángulos como las diagonales ofrecen sensación de perspectiva y movimiento. Es algo que nos enseñaron los pintores del renacimiento, cuando experimentaban con el punto de fuga. Si quieres dominarla tienes que estar atento a los objetos que te rodean, y utilizar diferentes perspectivas en cada una de las capturas que realices para obtener distintas composiciones.


Llena el marco
A veces llenando el marco, acercándonos al objeto a fotografiar podemos captar toda la atención del espectador. Ofreciendo detalle de algo que no estamos acostumbrados a mirar de esa manera, podemos resaltar texturas, dar énfasis a un motivo, o expresar emociones.

Espacio negativo
Los espacios vacíos, pueden dar mucho juego en las composiciones. Otorgando contraste, geometría o expresividad. Una pared, el cielo. Pueden crear y otorgar expresión a la composición.

Menos es más

A veces pocos elementos en una composición pueden ser sinónimo de una gran fotografía. Se trata de dar énfasis a un elemento, o de transmitir algo a través del detalle. Suelen ser fotografías cargadas de una gran expresividad.

Cambia el punto de vista

Busca nuevas perspectivas cuando te encuentres ante un encuadre. Sin son típicas escenas, juega con el espacio para lograr un punto alternativo de vista. Siempre es posible encontrar un nuevo punto de vista para realizar la fotografía, los resultados pueden ser tan variados como te lo permita tu imaginación.

El color

Tener un buen conocimiento de la teoría del color, es básico para cualquier fotógrafo. Saber que existen combinaciones en armonía y en contraste. Y experimentar sobre ellas para sacarle en máximo provecho.

La regla del espacio
Es una de las más conocidas en fotografía. Si tenemos un elemento que marca un ritmo, como una mirada, o un objeto que sabemos que está en movimiento debemos de dejar espacio hacia donde se dirige ese elemento, de otra manera estaremos creando demasiada tensión en la composición.


De izquierda a derecha y de arriba a abajo

En occidente leemos de izquierda a derecha y esta costumbre la trasladamos a las imágenes. Estamos acostumbrados a empezar a “leer” la imagen de izquierda a derecha y de arriba abajo. Esta regla nos puede ayudar a dar cierta dinámica a las composiciones. Así podemos decir que donde más “peso” visual aguanta la composición es en el ángulo inferior derecho. Esta claro que podemos intencionadamente romper esta regla para aportar tensión a la composición. Pero debemos de tener cuidado puesto que podemos crear una composición demasiado inestable.


Triángulos áureos
Esta regla se hereda de la antigüedad clásica. Y sostiene que toda imagen puede dividirse en cuatro partes, dividas por dos diagonales que cruzan de derecha a izquierda, encontrándose en el centro de la imagen con una intersección.
Los elementos que ocupen el espacio de estas líneas, estarán dentro de una composición armónica.

Proporción áurea

Esta proporción se basa en la geometría. Se basa en un principio matemático, que indica que dos cantidades se encuentran en proporción áurea si su proporción es igual a la suma de ambas, dividida entre la mayor de ellas. Se da continuamente en la naturaleza.

jueves, 16 de mayo de 2019

El diafragma f/

El diafragma
                                


El diafragma, junto con el obturador, es el alma de la cámara de fotos.
Aunque el diafragma esté situado en el objetivo y sea una parte de él lo englobamos dentro de los elementos de la cámara de fotos debido a su importancia y a su relación con la otra parte fundamental de las cámaras, el Obturador. Como ya vimos, la fotografía, como la conocemos hoy en día, no podría existir sin el diafragma.


Estas láminas forman un orificio regular que determina el diámetro del haz luminoso y, por tanto, la cantidad de luz que llega a la película. Funciona de un modo similar al iris del ojo humano y está formado por una serie de laminillas metálicas, imbricadas entre sí, que se abren o se cierran creando algo similar a un agujero por el cual penetra la luz. Esta apertura habitualmente es regulable y se conoce como Apertura de diafragma.


Apertura de diafragma

La apertura de diafragma tiene su propia medida y es conocida como números f/. Al igual que en la velocidad de obturación, el salto entre números f/ se llama Paso.




Existe una escala estándar de aperturas de diafragma. Para estandarizarlas se sigue una progresión que, a grandes rasgos, significa que, con cada paso de diafragma, la luz se va reduciendo a la mitad o aumentando el doble.
Sin entrar en detalles matemáticos, lo más importante para un fotógrafo inexperto es recordar que cuanto mayor sea el número f/, menor será la apertura por la que pase la luz y, lógicamente, entrará menor cantidad. Es decir, si nuestro diafragma está con un número f/2.8 entrará el doble de luz que con la apertura f/4 y cuatro veces más que con la apertura f/5.6. Esto se produce así porque el área de la circunferencia por la que entra el haz de luz se reduce a la mitad o se duplica. Esto ocurre cuando los pasos son pasos completos. Hay cámaras que permiten saltos de 1/3 o de 1/2.

Profundidad de campo


El uso del diafragma no sólo sirve para controlar la cantidad de luz que atraviesa el objetivo. También determina la extensión de la Profundidad de campo. La profundidad de campo es el rango de distancia, por delante y por detrás, en el cual los objetos en una foto se ven nítidos.


En la profundidad de campo intervienen tres factores: La apertura del diafragma, la distancia del motivo y la distancia focal del objetivo.
Para conseguir una profundidad de campo mayor, es decir, más rango de enfoque en nuestra foto, tendremos en cuenta estos factores. Cuanto más abierto esté el diafragma, es decir, cuanto más bajo sea el número f/ menor será la profundidad de campo. Por lo tanto, usaremos números f/altos para conseguir mayor profundidad. No olvidaremos que la profundidad de campo aumenta a medida que el objeto a fotografiar se aleja. En cuanto al objetivo, cuanto menor sea la distancia focal, mayor será esta profundidad.

El Diafragma (A) y la profundidad de campo

La Profundidad de Campo

Descubriremos qué es la profundidad de campo y cuáles son sus posibilidades creativas a continuación.
La profundidad de campo es, según su definición más extendida, la zona que hay, tanto por delante como por detrás, del punto máximo de enfoque y donde la fotografía todavía es razonablemente nítida. A grosso modo, podemos decir que la profundidad de campo es la zona enfocada de una imagen.






Tener una imagen con mucha profundidad de campo significa que la zona nítida de la imagen es amplia. Una foto con poca profundidad de campo nos ofrece muchas zonas de desenfoque y una parte pequeña de nitidez.
Dominar este recurso fotográfico hará que avancemos un paso más en el camino de convertirnos en un buen profesional de la imagen.
Jugando con la profundidad de campo podemos hacer que la vista del espectador se concentre más en unos puntos que en otros y podemos resaltar lo que verdaderamente nos interese en ese momento de la escena.


Factores de la profundidad de campo

En la cantidad de profundidad de campo en una imagen intervienen siempre tres factores: La apertura del diafragma, la distancia a la que está el motivo a fotografiar y la distancia focal del objetivo.
En cuanto a la apertura de diafragma, cuanto más abierto esté éste, es decir, cuanto más pequeño sea el número f/, menos profundidad de campo tendrá.

Por el contrario, a medida que vamos cerrando el diafragma, es decir, aumentando el número f/, la profundidad de campo se irá haciendo mayor y la zona nítida irá creciendo proporcionalmente. Obtendremos como resultado una imagen con más profundidad de campo cuanta menos luz entre por el diafragma.


Por otra parte, para obtener imágenes con mayor profundidad de campo teniendo en cuenta la distancia focal debemos trabajar con objetivos que ofrezcan distancias focales cortas. Cuanto mayor sea la distancia focal, menor será la profundidad de campo.



Combinando todos los factores podemos obtener profundidades de campo aún mayores o menores.

Obturador (S) y velocidad de obturación

Obturador y velocidad de obturación (S)

Podríamos decir que el obturador es la "puerta" por la que la luz entra en el cuerpo de la cámara. La velocidad de obturación determina el tiempo de exposición de una fotografía.
En las cámaras de fotos el obturador es, junto con el diafragma, uno de aquellos elementos sin los cuales la fotografía no existiría como la conocemos. Este componente es el que determina durante cuánto tiempo entra la luz en el cuerpo de la cámara y permite que la película sea expuesta.


Controlar y comprender el funcionamiento del obturador hace de nosotros unos fotógrafos con grandes capacidades creativas. Esto se debe a que hay determinadas características de las fotos que dependen directamente del tiempo que la película esté siendo expuesta, es decir, de los segundos o fracción que el obturador permita que pase la luz.

Tipos de obturadores fotográficos

Existen varios tipos de obturadores dependiendo de su colocación en la cámara y también de su composición. Aunque hay algún tipo más, los principales son el Obturador de Plano Focal o de Cortinilla y el Obturador Central.
El obturador central tiene una forma y un funcionamiento similar al de un diafragma y se encuentra situado cerca de éste dentro del objetivo. Es el tipo de obturador más común en las cámaras de gran formato.



El obturador de plano focal, también conocido como obturador de cortinilla, es el más extendido y el que se usa en las cámaras réflex convencionales. Está compuesto por 2 cortinas. La primera se abre cuando pulsamos el disparador y la segunda se cierra al transcurrir el tiempo de exposición. No está en el objetivo sino en el cuerpo de la cámara, cerca del plano focal de la película.

Velocidad de obturación o tiempo de exposición
El tiempo que está abierto el obturador de la cámara fotográfica se conoce como Velocidad de obturación. Aunque se llame velocidad de obturación, en realidad estamos hablando de tiempo de exposición, ya que es una medida expresada en segundos y en fracciones de segundo.


Estos tiempos de exposición comienzan normalmente en una posición llamada Bulb en la que el obturador está abierto durante todo el tiempo que el disparador se esté pulsando. Este modo es muy útil para exposiciones muy largas. Se usa, por ejemplo, para capturar el movimiento de las estrellas.
La franja de velocidades de exposición depende de la cámara. El cambio de una velocidad a otra se conoce por el nombre de Paso. Cada paso corresponde al doble de tiempo o a la mitad del anterior. Así, por ejemplo, nos quedaría la siguiente tabla de velocidades de obturación:

La velocidad de obturación y la apertura de diafragma nos dan, en conjunto, los valores reales de exposición a la luz de una fotografía.
Estos dos valores son inversamente proporcionales entre sí. Cuanto más tiempo esté abierto el obturador, menos apertura de diafragma será necesaria para una correcta exposición. Gracias a esta relación, la velocidad de obturación y la apertura de diafragma son intercambiables según las necesidades creativas de la fotografía o según las condiciones del entorno.


Esto significa que si el fotómetro nos indica, por ejemplo, que la exposición es correcta con unos valores de exposición de f/5.6 y velocidad de 1/30, podemos intercambiar estos valores para aumentar el tiempo de exposición y que la foto no salga movida. Damos a la cámara una velocidad de 1/60, que es un paso más de lo que nos daba el exposímetro, por lo que tendremos que abrir un paso el diafragma dándole un valor de f/4.
El control del obturador y, en consecuencia, de la velocidad de obturación sirve principalmente para controlar el movimiento en una fotografía. Las velocidades de obturación rápidas congelarán el movimiento y las velocidades de obturación lentas lo pondrán de manifiesto.
Para captar con nitidez motivos en movimiento hay que recurrir a una velocidad de obturación alta. Esta velocidad dependerá de factores como la velocidad del objeto y la distancia a la que nos encontremos de él.


Sin embargo, el factor que más nos condiciona a la hora de escoger la velocidad de obturación es la luz. En condiciones de luz escasa podemos aprovechar las pausas naturales de los objetos en acción para aumentar la velocidad de obturación y que el objeto no salga movido.
Existen técnicas como el barrido o paneo en que, con una velocidad de obturación lenta y un movimiento de la cámara, podemos congelar el sujeto que se mueve e imprimirle movimiento a las partes inanimadas o quietas de la foto.




La correcta exposición

Luminosidad de la lente y la apertura del diafragma La luminosidad de la lente y la apertura del diafragma hace referencia a la  máxima capa...